Historia
Ayudar a los campesinos de bajos ingresos a mejorar su bienestar, es la encomienda que Don Lorenzo Servitje Sendra, junto con un grupo de empresarios, adquirieron en 1963 en la Ciudad de Guadalajara, donde motivados por el sentido de ayuda a los más encarecidos e insatisfechos con las acciones gubernamentales en el medio rural, comenzaron a buscar alguna forma para ayudar a los campesinos pobres.
En su primer acercamiento, determinaron que la falta de crédito era una barrera para su desarrollo; entonces se ganaron su confianza y en conjunto formularon una estrategia hacia las soluciones buscadas. Decidieron respaldar la palabra y el trabajo de los campesinos con un CLUB de avales que ellos formaron y así los hicieron sujetos de crédito para la Banca Nacional.
Con los años fueron integrando acciones que rompían con los círculos que genera la desigualdad al trasladar procesos al campo, junto con insumos y los recursos necesarios para activar la economía en las zonas rurales.
Es así como surge Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, A.C. institución sin fines de lucro, creada en 1963 bajo la misión de promover el aumento de productividad y el desarrollo humano de los campesinos y sus familias de manera integral, así como el desarrollo de las comunidades rurales.
El trabajo de la Fundación
La experiencia reveló que el dinero no era lo único necesario para impulsar el campo; el grupo de empresarios identificó también que se obtenía un éxito mayor cuando se ponían en juego la confianza y el interés de los campesinos, y cuando se les asistía en cuestiones de organización en torno a proyectos productivos. De tal forma que, con base en las experiencias previas diseñaron una metodología propia que fomentara la productividad y el desarrollo humano a través de grupos formales constituídos.
Beneficiarios
La Fundación está orientada al sector rural de bajos ingresos con potencial para el desarrollo; es decir, campesinos que cuentan con pequeñas superficies o con posibilidades de rentarlas, así como herramientas o medios para trabajar.
Por lo general, los campesinos no tienen acceso a créditos o financiamientos formales, únicamente a intermediarios que les dan crédito con altas tasas de interés (alrededor del 10% mesual). Desconocen las nuevas tecnologías agrícolas (semillas mejoradas o fertilizantes), lo que se traduce en rendimientos muy bajos y cosechas que únicamente les rinden para el autoconsumo. Su ingreso familiar es menor a un salario mínimo urbano y habitan zonas de alta y muy alta marginación, expulsoras de migrantes.
En general, los campesinos no concluyeron los estudios de primaria; carecen de conciencia crítica sobre su realidad; reflejan baja autoestima y alta resistencia al cambio.
Impacto
Por casi medio siglo, la operación conjunta de la Fundación ha producido beneficios en materia de educación, trabajo y desarrollo rural para más de 500 mil familias del campo, en 18 entidades del país.
Actualmente, la Fundación atiende a más de 11,000 productores en diversos estados del país, desarrollando 67 proyectos productivos en 7 actividades agropecuarias, agroindustriales y relacionadas. Con estos proyectos, tan sólo en 2011 se beneficiaron a 38,784 personas del sector rural.